Tenemos nuevo gobierno, y destas mercedes tan grandes, queda el alma tan deseosa de gozar del todo que ya estoy yo toda alborozada, pensando que los días de duelos sin quebrantos ya se acaban.
Desde hogaño, todo será regocijo y alegría, pues aunque las cosas de este mundo no se arreglen, nuestros próceres ansiosos de agradarnos, prometen explicárlo con soltura, donaire y galanura. Así pues, sin mas demora habremos de mudar de ansiosos a dichosos, aunque son tan oscuras de entender estas cosas interiores, que a quien tan poco sabe como yo, forzado habrá de decir muchas cosas superfluas y aun desatinadas para decir alguna que acierte. Es menester tenga paciencia quien lo leyere, pues yo la tengo para escribir lo que no sé.
Agradezco la colaboración a la Santa de Ávila.

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